Influencia raja
Hola a todos. Bienvenidos a este humilde rinconcito desde donde iremos desgranando las distintas teorías que la vida diaria nos ofrece. Hablaremos de fútbol, tapitas, sexo, música, relaciones hombre-mujer y de todo aquello que la actualidad nos muestre, siempre con el humor y el buen rollo por bandera. Sin más preámbulos, desvirgamos este rinconcito, a raíz de un episodio vivido recientemente, sobre el que construido una humilde teoría, que me dispongo a relatar.
Salida de un curso, tras 4 horas aguantando a un gachó hablar.
- Bueno. Vamos a tomarnos algo, ¿no?
- Que va, no puedo. Son las 19:30 y a las 20:30 he quedado para jugar a futbito y yo llevo el balón.
- ¿De verdad que no te vas a venir ni siquiera a una copita con nosotros?
- (….). Bueno….Estooo…..¡claro mujer! A un brugalito rápido sí da tiempo.
Esta anécdota que ocurrió no hace ni 48 horas es ilustrativa de lo que los estudiosos de la vida llamamos “Influencia raja”. La influencia raja es la clara muestra de la superioridad femenina en todos los sentidos sobre los simplones varones. Con dicha teoría se manifiesta que todas aquellas historias de igualdad de sexo y de paridad hombre y mujeres son pamplinas que en pleno siglo XXI deben ser superadas. Ya es hora de reconocer que la mujer es infinitamente superior al hombre por su control y fortaleza sexual que se contrapone a que nosotros nos disparamos más que Jesús Vázquez viendo una actuación de Locomía. Somos así de simples y débiles y vosotras, perracas, lo sabéis y os aprovecháis de ello. Y yo (al menos yo), lo reconozco.
La influencia raja es aquella que hace que los hombre en lugar de pensar con la cabeza de arriba lo hagamos con la de abajo. Sólo una mirada insinuante (que la inmensa mayoría de las veces es lo que queremos ver, pero que no existe ni de coña); sólo un toquecito en la espalda (dado sin querer porque ella se ha resbalado, pero que tú interpretas como que se está dejando venir), y ya te crees que vas a tener un vámonos que nos vamos con la guayabo de turno. Simplón.
Yo, que a día de hoy soy patrimonio exclusivo de mi Santa, ni puedo ni quiero tener relaciones con ninguna otra. Y estoy seguro que la que me comentó lo del copazo a la salida del curso, era la simple transmisora que me dijo lo de tomar una copa porque casualmente estaba a mi lado, como podía haber sido Jose Manuel el que estuviese a mi vera. La única diferencia es que si Jose Manuel hubiese sido el que me insinúa lo del copazo, lo mando a tomar porculo; pero como fue la perica de turno, que además está igual de buena que el racamet por los cojones, acudí presto y veloz al ron con cola. ¿Por qué lo hice? Ni puta idea quillo. Sólo sé dos cosas: que casi llego tarde al partido, y que tú, que te cuelga el mandoble debajo del ombligo debes dejar de reírte que sabes positivamente que hubieses hecho lo mismo.


