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¿Qué es la felicidad?

Sonando “Siendo uno mismo” de Manuel Carrasco

Ahora que se termina el año, y empiezas a recibir mensajes de familiares, amigos, compañeros y conocidos; todos ellos se resumen en: “…Te deseo un Feliz 2018”

Es de agradecer que se acuerden de uno, pero todos estos mensajes me han hecho recapacitar en esa frase, “te deseo un feliz 2018”.
¿Qué es para tí la felicidad?; felicidad no es tener un coche de 300CV, ni tener una casa en el campo y otra en la playa; ni mucho menos tener un barquito aparacado en Puerto Banús o Puerto Sherry; no, para mí:

Felicidad es llegar a casa sin avisar al mediodía y que tus hijos te den un abrazo tal que te dejen sin respirar
Felicidad es tener a mi abuela en casa, ella disfrutando de mis hijos y ellos de su bisabuela, ¡¡¡ bisabuela !!!
Felicidad es comentarle a tus amigos que tu madre te pregunta 3 veces en 5 minutos si vas a ir a comer a casa, sin haber escuchado en la primera que tienes planes, pero ahí está, un plato guardado “por si el niño se presenta”
Felicidad es que te digan que tu relación con la madre de tus hijos es ejemplar
Felicidad es ver que tus hijos tienen en el colegio más amigos de los que puedas imaginar, la educación que le estás dando va por buen camino.
Felicidad es tener que decidir por un plan u otro porque grupos de amigos diferentes te proponen salir
Felicidad es tener que pararte a separar las llaves de casa al llegar al portal, tienes un techo donde dormir
Felicidad es tener que levantarte todos los días a las 5:30 para ir al trabajo, sí esto también es una putada por el horario, pero no tienes que comerte el tarro en ganarte el pan del día
Felicidad es agobiarte el 24 de cada mes, porque te quedan 250€ de saldo en el banco, y todavía tiene que llegar la factura de la gasolina, internet/tv/movil, y gastos varios; aun sabiendo que el día 1 vuelves a tener saldo para tirar el mes
Felicidad es llevarte bien con todos los compañeros de trabajo, con lo que pasas la mayor parte del tiempo
Felicidad es poder comprar una caja de ibuprofeno o paracetamol “porque te encuentras mal”, ¿acaso sabemos realmente qué es econtrarse mal?, un resfriado o una gripe es una gilipollez, os animo a pasaros por cualquier hospital infantil y os reireis de la gripe

Pero todo esto no lo vemos como felicidad, lo vemos NORMAL.

Así que, amig@ que me estás leyendo, desde aquí lo que te deseo para el próximo año 2018, es MUCHA MAS NORMALIDAD EN TU VIDA

El perdón no siempre vale

…. se levantó sobresaltada, tenía el pijama empapado en sudor, las sábanas tenían los colores más intensos debido a la misma reacción, llevaba varios minutos ahogándose, era incapaz de salir del sueño.

Tenía sentimientos encontrados, por un lado sentía alivio, al parecer había sido solo una pesadilla; por otro lado, seguía angustiada, aún habiéndose despertado en la cama y parecer un sueño, lo había sentido todo muy real; era imposible, lo que acababa de experimentar no podía ser fruto, sólo, de su imaginación.

Por fin pudo ponerse en pie, se miró al espejo, era ella, pero las facciones de la cara, ya de por sí bastante marcadas, hacían que todavía pareciera más demacrada.

No podía quitarse de la mente lo vivido unos momentos antes, y salió corriendo hacia el salón. No la separaban más de 4 o 5 metros, en unas zancadas estaría ya allí y podría comprobar, ahora sí estando despierta, si todo había sido un mal sueño o no. Este espacio le pareció más largo aún que el tiempo en poderse levantar.

En ese transcurso de tiempo, se veía dándole consejos a sus hijas: “no siempre vale pedir perdón, coged una hoja de papel y dibujad algo en ella, dádsela cada una a la otra; ahora tenéis el dibujo de vuestra hermana; partid la hoja en varios trozos pequeños”

-en ese instante sus hijas siempre echaban a llorar-

“Y ahora, pedirse perdón; algo se ha solucionado?, se han arreglado los dibujos?. Veis, una cosa es asumir las culpas y pedir perdón; y otra es que con ese hecho se puedan subsanar los fallos; el daño ya está hecho y <<perdón>> no siempre sirve”

Esas palabras y hechos le martilleaban la cabeza; a la vez que se decía una y otra vez: “no te preocupes, verás como todo ha sido una pesadilla, podrás corregir ese error, siendo así sí le serviría en este caso el pedir perdón; perdón a ella misma, y recapacitar para cambiar”

Llegó a la puerta del salón, estaba cerrada; tal era el temblique en las manos que le resultaba prácticamente imposible agarrar con fuerzas el picaporte y poder abrirla..

Ahora los pensamientos eran contrarios, sería incapaz de seguir viviendo sabiendo lo que había ocurrido; tendría que seguir adelante, pero con la losa de haber cometido el mayor de sus errores, y teniendo que aparentar normalidad, por sus conocidos, por sus hijas, y por ella misma.

Por fin pudo traspasar el umbral de la puerta, se giró, y miró hacía el salón.

Se quedó en la puerta, echó a llorar sin consuelo. Y clavó las rodillas en el suelo. Respiró profundamente y pudo ver que todo había sido……..